jueves, 29 de abril de 2010

El COMPROMISO

¿COMPROMETERME?

Por Marcy Claribel Javier Piña
Editado: 21/04/2010


En la actualidad para muchos laicos y seguidores, el escuchar la palabra “Compromiso” no le es muy satisfactorio en ocasiones, tal vez porque esta palabra de tan solo 10 letras, implica muchísimo más que el simple esfuerzo de pronunciarla, implica acción, y hace referencia a una obligación contraída.

¿Por qué comprometerme? El pensar que otras personas, pueden hacer las cosas, que a mi juicio se deben hacer y/o debo hacer, es una de las tantas excusas que surgen a diario en estos ambientes. ¿Evangelizar? ¿Para qué? Si hay muchos catequistas y sacerdotes, ¿La basura en la calle? Es responsabilidad del síndico, ¿Dar una palabra de aliento? Para eso están los psicólogos y familiares… es así como piensan la mayoría, especialmente jóvenes; pues creen que su rol están en asistir a misa los domingos y en ocasiones sin ni siquiera preocuparse por participar de la eucaristía (que es totalmente diferente), o el simple hecho de ser diferente (de manera positiva) ante otros jóvenes, sin duda esto ayuda, pero ¿De qué vale tener tanto y no dar nada?

Una frase muy común en nosotros es “Debemos aportar nuestro granito de arena para cambiar poco a poco la sociedad” Sí, es común en las personas y más en jóvenes laicos, al tratar algún tema de formación o simplemente en una conversación y/o análisis; pero que a la vez se queda plasmada tan solo como frase, pues más que aportar mi granito de arena, ¿porqué no me comprometo a que ese granito llegue y penetre a las personas y forje un cambio en ellas? Ah! Es ahí donde radica el problema “la comodidad, el no querer esforzarse, ni trabajar de manera continua” ¿todo muy cómodo verdad?, y el trabajo que se supone que realizamos se queda de manera inconclusa, ¿Quién lo terminará? No podemos pretender que otra persona lo haga.

En nosotros los jóvenes, este es uno de los dilemas más frecuente, aun estando muy ligados a la iglesia, y congregados en algún tipo de comunidad. Al parecer el miedo de obtener una responsabilidad como esta nos corroe; pero ¿Qué es lo tiene este tipo de compromiso en comparación con otros? Es que este tipo de compromiso requiere de cuatros elemento fundamentales: PERTENENCIA, AMOR, DEDICACIÓN y SEGUIMIENTO CONTINUO E INFINITO. Es un trabajo que nunca cesa. Este no es como armar una fiesta, ir a una cita, o cosa de esa índole que son pasajeras, este es un compromiso que no tiene fin, que consta de coherencia entre actitud, palabras, y pensamiento, teniendo como centro de fuerza y guía a Jesús y su padre El Todopoderoso…

Asumir, que lo que pasa a nuestro alrededor, es problema y parte de nosotros y es nuestra responsabilidad, en cierto modo dependerá, de que tan pertenecido te sientas al un grupo determinado (familia, Sociedad, Iglesia…otros)… A mayor grado de pertenencia, mayor grado sensibilidad, para sentir parte de ti lo que al tu alrededor ocurre y hacer algo benéfico por ello de corazón.

En ocasiones evadimos nuestras responsabilidades en espera de que otro que ante nuestros ojos “es el verdadero responsable” lo ejecute… rotamos la pelota de mano en mano, para no adquirir ningún compromiso y al final nada queda realizado… Fijémoslos que cuando señalamos a una persona, solo un dedo la señala, mientras tres dedos te señalan a ti. Es decir somos parte de una solución, y más aún si unificamos fuerzas y trabajamos unidos pero nunca sin excluirnos.

Eso es lo que necesita nuestra sociedad gente que pueda convertir un Ustedes por un NOSOTROS, que sean sensibles. Pues si a esto le añadimos el sentido de pertenencia anteriormente mencionado, todo fluirá con amor y dedicación.

Ahora recuerdo una cita bíblica donde Dios nos habla, que une todo esto: COMPROMISO, PERTENECIA, AMOR, HACER UN BUEN TRABAJO, TRABAJAR EN EQUIPO…. Dios siempre tiene un mandato y una respuesta para cada caso, veamos:

En romanos 12, 4-8 nos dice:

4. Miren cuántas partes tiene nuestro cuerpo, y es uno, aunque las varias partes no desempeñan la misma función.
5. Así también nosotros formamos un solo cuerpo en Cristo. Dependemos unos de otros
6. y tenemos capacidades diferentes según el don que hemos recibido. Si eres profeta, transmite las luces que te son entregadas;
7. si eres diácono, cumple tu misión; si eres maestro, enseña;
8. Si eres predicador, sé capaz de animar a los demás; si te corresponde la asistencia, da con la mano abierta; si eres dirigente, actúa con dedicación; si ayudas a los que sufren, muéstrate sonriente.

Todos somos capaces a entregar nuestros 100% más uno, y esto lo harás si te sientes parte de algo o alguien…

Entonces; asumamos el compromiso de que somos parte de todo esto que Dios nos ha regalado, trabajemos con entrega para la gloria de Dios, hagamos nuestro trabajo y no señalemos a nadie, sintámonos orgulloso de que estamos cumpliendo con nuestra responsabilidad. Comprométete así como el Maestro lo hizo y lo sigue haciendo contigo…


¡¡ES HORA DE SER UN HOMBRE NUEVO, ERES IMPORTANTE!!
BENDICIONES