jueves, 14 de mayo de 2009

La Confirmación

En vispera de la celebración y el gozo que provocara para toda nuestra comunidad el recibimiento del Espiritu Santo a nuestro compañeros del grupo de adolecentes y Juvenil hemos querido hablarle un poco de lo que significa este importante sacramento, saber su genesis, desarrollo, signoficado y como nos completa en nuestra camino de seguir las enseñansas de Jesus.


Cincuenta días después de que Cristo murió y resucitó, estaban reunidos los 11 apóstoles. Todos tenían mucho miedo. Entonces bajó sobre ellos el Espiritu Santo de Dios en forma de lenguas de fuego. En ese momento su debilidad y miedo se convirtieron en fuerzas sobrehumanas para ir a enseñar y a defender delante de todos, lo que Cristo les había enseñado.

Este día se llamó Pentescostes. Después la Biblia, en una parte que se llama los Hechos de los Apóstoles, nos cuenta que ellos Imponian (les ponían en la cabeza) las manos a otros hombres para que recibieran el Espiritu Santo. Así fueron las primeras confirmaciones.

De la celebración se deduce que el efecto del sacramento es la efusión plena del Espíritu Santo, como fue concedida en otro tiempo a los apóstoles el día de Pentecostés (Catecismo, 1302). Por este hecho, la Confirmación confiere crecimiento y profundidad a la gracia bautismal:
  • nos introduce más profundamente en la filiación divina que nos hace decir ‘Abba, Padre’ (Rm. 8,15);
  • nos une más firmemente a Cristo;
  • aumenta en nosotros los dones del Espíritu Santo;
  • hace más perfecto nuestro vínculo con la Iglesia;
  • nos concede una fuerza especial del Espíritu Santo para difundir y defender la fe mediante la palabra y las obras como verdaderos testigos de Cristo, para confesar valientemente el nombre de Cristo y para no sentir jamás vergüenza de la cruz;
  • imprime en el alma una marca espiritual indeleble, el ‘carácter’, que es el signo de que Jesucristo ha marcado al cristiano con el sello de su Espíritu revistiéndolo de la fuerza de lo alto para que sea su testigo.
Los padrinos de la Confirmación

Aun sin ser imprescindible sobre todo si se trata de un adulto, conviene que el confirmado tenga un padrino a quien corresponde procurar que el sujeto se comporte como verdadero testigo de Cristo y cumpla fielmente las obligaciones inherentes al sacramento.

Las condiciones que ha de reunir el padrino de la confirmación son las mismas que se piden para el padrino de bautismo. Incluso conviene que sea el mismo que para el bautismo, a fin de subrayar la unidad entre los dos sacramentos (Catecismo, n. 1311).

A los padrinos les compete con más razón si son los mismos que en el bautismo colaborar en la preparación de los confirmados para recibir el sacramento, y contribuir después con su testimonio y con su palabra a la perseverancia en la fe y en la vida cristiana de sus ahijados.

La preparación de los muchachos ha sido ardua y determinante para lo que sifnifica esta celebración y sabemos que ellos todos esttán unidos y enfocados en en trabajo con la comunidad y ahora lo haran más porque esto les dará más fuerza y entendimiento porque asi como Jesus preparó a sus discipulos, ustedes fueron preparados por catequistas que aunque ustedes muchas veces no estaban de acuerdo con sus metodos, era lo mejor que ellas querian sacarle a ustedes para que ustedes den lo mejor de aqui en adelante.

FELICIDADES a todos y que esto sea solo el comienzo de su trabajo como seguidores del camino de Dios.

1 comentario:

  1. Wao... que profundo... está muy chula esa información un poco extensa de ese grandioso sacramento, espero que los chic@s, tanto de adolescentes como del grupo juvenil, sean capaces de enfrentar las responsabilidades que se les vienen con la confirmación y que no sea un sacramento más.

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