martes, 28 de julio de 2009

Nuestra época necesita Sabiduría

Toda la iglesia está obligada a una profunda reflexión y compromiso, de modo que ahora la nueva cultura emergente puede ser evangelizada a fondo, reconociendo los valores reales, defenciendo los derechos de hombres y mujeres, y promoviendo la justicia en las estructuras de la sociedad. De esta forma el "nuevo humanismo" no va a distraer a la gente de su relación con Dios, sino que dará lugar a una relacion mas estrecha.

La ciencia y sus aplicaciones técnicas ofrecen nuevas e inmensas posibilidades en la construcción de ese humanismo. Todavía, como consecuencia de las opciones políticas que deciden la dirección de la investigación y sus aplicaciones, la ciencia se utiliza a menudo en contra de su propósito original, que es el adelanto de la persona humana.

Se hace necesario, por tanto, por parte de todos, para recuperar la conciencia de la primacía de los valores morales, que son los valores de la persona humana como tal. La gran tarea que se tiene que afrontar hoy en día para la renovación de la sociedad es la de recuperar el sentido último de la vida y sus valores fundamentales. Sólo una toma de conciencia de la primacía de estos valores permite al hombre a utilizar las inmensas posibilidades que le dio la ciencia, de tal manera que para lograr el verdadero progreso de la persona humana en toda su verdad, en su libertad y dignidad, la ciencia está llamado a aliarse con la sabiduría.

Las siguientes palabras del Concilio Vaticano II, por consiguiente, pueden aplicarse a los problemas de la familia: "Nuestra época necesita esa sabiduría pasada más de edad si los descubrimientos realizados por el hombre han de ser más humanizado. Para el futuro del mundo está en peligro a menos que la gente está próxima prudente ".

La educación de la conciencia moral es lo que hace que cada ser humano sea capaz de juzgar y de discernir los modos adecuados para lograr la realización personal de acuerdo a su verdad originaria, se convierte así en una necesidad apremiante de que no puede ser objeto de renuncia.

La cultura moderna debe ser conducida a una restauración más profunda de la alianza con la sabiduría divina. A cada hombre se le da un porcentaje de esos conocimientos a través de la creación de la acción de Dios. Y es sólo en la fidelidad a esta alianza que las familias de hoy estarán en condiciones de influir positivamente en la construcción de una sociedad más justa y fraterna.

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